Vistas de página en total

viernes, 11 de febrero de 2011

Parte 2

Capítulo 1:
Aby miraba por la ventanilla las luces de Chicago, pensando en las palabras de la viuda de Fulton.
  -No le hagas caso Aby- le dijo él- acaba de perder a su marido es normal que diga esas cosas.
  -Creo que en parte tiene razón. Ese era su chaleco…
  -Aby no te puedes culpar por lo que pasó, tú no disparabas, es culpa de su asesino y de nadie más
Ella asintió con la cabeza. Entonces escuchó que en la emisora de radio anunciaban la canción de The piano man y subió el volumen lo suficiente como para quedarse inmersa en la música mientras cantaba por lo bajo las palabras de la canción. Axwell la miraba fijamente pensando la persona tan increíble que había debajo de esa capa de insensibilidad que la cubría, ese pensamiento le hizo recordar porque la contrató cinco años atrás y sonrió.
Los carteles anunciando productos y nombres de salones y espectáculos inundaban la mente de inspectora. Pese a lo que había dicho Axwell comenzaba a sentirse mal por dentro. Intentó borrar esa imagen de su cabeza y se centró ahora en seguir el recorrido de las gotas de agua por el cristal de su ventanilla.
  -Ya hemos llegado- dijo Axwell mientras paraba el motor.
  -No me esperaba un hotel tan lujoso.
  -Un regalo del comisario- se limitó responder.
Ambos salieron del coche pero ninguno llevaba paraguas. En los canales de televisión habían asegurado un sol radiante, lo que provocó que media ciudad acabara empapada.

Entraron al hotel. El salón principal estaba lleno de gente que  se resguardaba de la lluvia entre música e intensas conversaciones o alguna pelea de un par de borrachos.
  -El hotel acaba de perder toda su clase- dijo Aby señalando con la cabeza a los dos borrachos.
Axwell sonrió y se dirigió a la recepción del hotel, donde comenzó a hablar con la recepcionista.
Axwell era un hombre de por lo menos cincuenta años, llevaba siendo policía 27 y le apasionaba su trabajo. Él adoraba  a Aby, era como una hija para él. Descubrió su talento en cuanto la vió por primera vez en las pruebas de policía y hacía cinco que la puso al mando de su brigada de policía.
Cuando tenía las llaves de las habitaciones ambos subieron en el ascensor hasta el cuarto piso.
  -¿Por qué no te secas y bajamos a tomar una copa?
  -No creo que me venga demasiado mal un trago.
  -¿Hechas de menos a Fulton?
En cuando dijo la última palabra supo que había sido un error preguntarle. Realmente ella era una persona sensible, pero no había que forzarla a expresarse, si lo hacías se cerraba en banda.
  -Nos vemos abajo en 20 minutos.
Salió del ascensor sin responder a Axwell ni siquiera con una mirada y se encerró en su habitación.
Cuando entró se lanzó sobre la cama y dio un largo suspiro mientras observaba el techo de color blanco que se alzaba sobre ella.
Después de ese momento para tomar fuerzas se levantó y se miró en el espejo. Su pelo pelirrojo se posaba con cuidado sobre sus hombros y le chorreaba la camiseta. Mientras se lo secaba con una toalla pensaba que quizá debería dejárselo más largo.
  -No, no sería útil tener tanto pelo- se auto respondió.
Buscó en su bolsa de cuero verde algo que ponerse y se decidió por unos vaqueros y una sudadera de un equipo de fútbol. No era su ropa habitual, le gustaba más la ropa de trabajo mucho más formal, pero no le apetecía bajar a un bar de borrachos pareciendo una policía.
Cuando bajó el ambiente se había calmado. Los dos hombres de la pelea estaban sentados en taburetes con hielos colocados en sus respectivos golpes. De nuevo todo se había calmado y la noche transcurría tranquila.
Entró en el salón y buscó a Axwell entre la gente. Por fin lo encontró sentado en la esquina de la barra con la cabeza apoya sobre la pared, mientras dibujaba el contorno del vaso con sus dedos.
  -Te veo distraído- dijo Aby.
  -Si lo siento… ha sido un día movidito- ahora se había sentado recto mirando a Aby- ¿Qué vas a tomar?
  -Whisky.
Aby se acostumbró al humo del tabaco que se posaba sobre ellos. Cuando comenzó a frecuentar los bares de la policía apenas podía respirar, pero tras más cuatro años de noches sentada en una mesa junto con sus compañeros de brigada se había acostumbrado, pero pese a todo le desagradaba.
  -¿Qué tal fue la operación antidroga de hace dos semanas?
  -Nada mal, aun hay uno suelto pero tenemos su cara, los de antidrogas se encargarán de él.
  -¿Estas bien?-le preguntó él.
  -Llevaba años viendo a Fulton en las oficinas pero hablamos un par de veces, no era como con Huxley y Hughes.
  -Al final la policía acaba siendo tu propia familia.
El móvil de Huxley comenzó a sonar en el bolsillo de su chaqueta y salió fuera para escuchar mejor.

Desapareció entre la gente dejando sola a Aby. De repente un hombre de al menos cuarenta años se le acercó con una mirada lasciva que no le gustó nada.
  -Hola preciosa ¿Qué haces aquí tan sola?
Aby le miró repulsión y él intento acercarse más a ella. Su aliento olía a tabaco barato y a vino de brik. Ella se levantó de la silla de un salto.
  -Tranquila nena, no tienes que tenerme miedo.
  -Creo que el único que debería temer algo eres tú.
De nuevo se acercó demasiado a Aby y su asqueroso aliento volvió a posarse en su nariz.
  -Eres difícil ¿eh? Eso me gusta… ¿Qué te parece si subimos a mi cuarto y nos conocemos mejor?
Ahora intentó colocar sus manos en las caderas de Aby, pero eso ella ya no lo consentía de ningún modo. Así que cuando parecía que no iba a moverse, agarró la muñeca al tipo y le dio un giro brusco que lo estampó contra el suelo, mientras ella colocaba la rodilla en su cuello y le inmovilizaba los pies.
  -¡Joder me ha roto la nariz!
  -¿Te interesa conocerme mejor ahora?
  -¡Quítate de encima no puedo respirar!
  -Lo siento ‘’nene’’ pero tengo que oír algo más.
  -Vale… lo siento, perdón ¡levántate ya por Dios!
Aby se levantó con una enorme sonrisa de satisfacción, entonces se dio cuenta de que se había formado un círculo de curiosos alrededor de ella, que la observaban boquiabiertos.

1 comentario: